
Hola soy Keny Guerra Bernal pues verán esta es mi biografía:
- Nací como el cuarto miembro de una familia, en un pequeño departamento en el Casco Antiguo o Centro Histórico de la ciudad de Panamá, cuando era un sitio familiar, caluroso, popular, acogedor, donde todos éramos como familia.
- Me crié corriendo y en las travesuras propias de la edad, entre estrechos callejones, viejas calles adoquinadas, con el oído pegado a las paredes de cal y canto de viejos y señoriales caserones, para que me contaran sus muy antiguas, misteriosas y alegres historias. Eso sí con el regalo de nacer en un barrio de 12 calles y 5 iglesias, eso hacia esperado el momento adecuado a ese primer encuentro con Jesús y María.
- Estudie en un pequeño colegio en el misterioso e ignoto barrio chino, en ese proceso, hice mi primera comunión en la Iglesia de la Merced y ahí quede enganchado, comenzó mi experiencia misionera, cuando alguien luchando contra mi carácter empecinado, me convenció que la vida en grupo y comunidad nos hacía más fuertes, más si aprendíamos y trabajamos por la misión universal de la Iglesia, ahí crecí, seguí jugando, aprendiendo, madurando, hasta iniciar mi adolescencia.
- Proseguí con mi educación secundaria en el Instituto Nacional de Panamá, donde aprendí valores, virtudes y principios, comprendí el valor de ser ciudadano y asumí la conciencia de luchar por los más altos intereses de mi país.
- Y en ese lapso jugué futbol, aprendí a bailar típico, aprendí karate, aprendí a tocar y hacer música con diversos instrumentos, tuve mis novias de colegio como todo chico, pero lo que seguía invariable era mi crecimiento en la fe, sin saber que todo lo que aprendía, serian herramientas fieles para un trabajo más importante, un trabajo que el Señor me estaba preparando con el tiempo un camino, que El ya diseñaba y trazaba a pesar de mis rebeldías y malos humores.
- Fui recibiendo y adquiriendo una formación, información y consciencia misionera, de primera calidad, viajando en delegaciones fuera del país y descubrí el inmenso, maravilloso y entregado mundo de los hombres y mujeres que lo dejan todo, para partir más allá de sus fronteras, contra todo riesgo y peligro, para presentar a Jesús en los rincones más remotos del mundo, donde El aún no era conocido. Díganme si así no fue rico crecer.
- Ahí en las Obras Misionales Pontificias (Obra de la Infancia Misionera) ya como animador de grupos y formador de animadores, Dios me concedió la gracia de conocer en el mismo camino y en el mismo sentido a la mujer con la que hoy he formado lo que para mí es la más hermosa familia, una construcción que no se hubiera dado sin la construcción espiritual y formativa que Jesús labraba en mi alma a pesar de aun algunas resistencias, pero enamorado de la misión y de una buena mujer, y aunque por trabajo y familia durante algunos años todo quedo pospuesto, el camino diseñado por Jesús y Nuestra Señora de Guadalupe, ya estaba listo e inaugurado, solo hacía falta que lo descubriera, redescubriendo esta vocación de animación y formación misionera.
- Así con la música aprendida comencé el Ministerio de servir a Dios con la música, pero de allí me sacó a través por situaciones humanas y me presentó el camino, el reto, la misión a mi encomendada, la particular, la personal, por la cual me haba preparado desde los 8 años y 30 años después asumía con profundo amor y ardor por las misiones y recordé el cantico de Jeremías: Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre, ante que tu nacieras te conocía y te consagré, para ser mi profeta de las naciones yo te elegí, irás donde te envíe y lo que t mande proclamarás”
- Asi nace Huella Misionera en unos de los momentos más grises de la historia humana, quiso Dios como hasta hoy, que fuese como un instrumento, como un bote en medio de la tormenta de la enfermedad que arreciaba contra la Fe, para como instrumento sencillo de la fe misma, cada miércoles hasta hoy con un mensaje y el Rosario en la mano, con Jesús por María de Guadalupe se inundara de paz y se abrigara esperanza en los corazones atribulados por esta gran prueba de la humanidad.
- Y este esfuerzo inspira otro, a impulsos del Espíritu Santo, este último proyecto susurrado en mi oído por María desde la Misión, un canto de alabanza y alegría en que se manifiesta la humildad de una sencilla adolescente de Israel, que visitando a una vieja pariente proclama la gran maravilla que Dios a través de ella, le ofrece y regala al mundo por el amor de Cristo, su nacimiento, para su sacrificio, su sacrificio para la salvación al mundo, de manera permanente, con el sacrificio doloroso más inenarrable e inconmovible que aun hoy sacude nuestros corazones y nos convoca a servirle,
- Asi pues les presento este esfuerzo musical, como herramienta que ya nos regaló María en el Evangelio, pero convirtiendo en música ese Evangelio y ese mensaje de alegría, para que inunde de ese sentimiento inconmensurable de paz y bienestar que es la alegría misma del Dios que se anuncia a través de la Sierva del Señor e intercesora Nuestra Señora María, esa María sencilla en su cantico del Magníficat.